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La violencia combatida por la educación

Casos de Venezuela
       
Muchas evidencias indican que la violencia se puede contrarrestar con una instrucción bien dirigida y con programas apropiados para cada edad.

Testimonios de organizaciones e individuos confirman que en instituciones donde el año escolar transcurría de una forma completamente irregular por el mal comportamiento de los alumnos, la situación ha cambiado de manera dramática, tras ponerse en práctica el programa de valores Aprendiendo a Querer de la organización internacional Alianza para la Familia (AFF).

Dos casos de experiencia positiva ilustran los beneficios para colegios y comunidades de esta materia   En sólo cinco años de la aplicación de  este programa, la violencia y el mal comportamiento de los alumnos del Colegio Agustiniano San Judas Tadeo de Caracas, una de las escuelas más grandes de la capital venezolana, han disminuido notablemente.

Según los directores de este colegio de 1.000 alumnos, es debido al programa que se aplica durante una hora semanal desde primer grado hasta último año de bachillerato. Cuenta el Diácono Virgilio Cartagena, director de estudiantes, que ante la situación de caos que vivía en el año 2003, llegaron al extremo de suspender toda una promoción por indisciplina y violencia. Fue en 2004 cuando iniciaron el programa Aprendiendo a Querer, y para este año sienten la gran satisfacción de poder decir que la violencia ya no es un problema en este plantel.

Otro caso, en un ambiente muy diferente, es el de la escuela Bolivariana Don Simón Rodríguez, ubicada en el barrio 5 de Julio en la población de El Consejo, Estado Aragua,. Martha Angulo, la valiente Directora de esta escuela pública en un barrio nuevo y difícil, cuenta algo parecido. Explica que incluso ha tenido ocasión de tener que rescatar a un docente mientras era amenazado y acorralado por varios alumnos armados con palos. Ahora, riendo, cuenta que a ella misma le advertían que “un día la iban a encontrar cubierta de moscas”. Eso fue antes de comenzar el programa Aprendiendo a Querer en 2005, como experimento. 

Con orgullo explica que la violencia ya no es problema en esta escuela, porque sus alumnos se han identificado con los caracteres en los libros, quienes modelan vidas normales de casa,  colegio y comunidad y van creciendo cada año como ellos. Los alumnos dicen que les encantan los libros porque “adivinan todas las cosas que pasan en nuestras vidas” y encuentran soluciones a las situaciones diarias de manera entretenida, positiva y lógica.  “Buscábamos mejorar su capital humano y social para dar a estos preciosos niños una oportunidad en la vida” dice Christine Vollmer, miembro del equipo creador del programa, “pero que la violencia desapareciera en tan poco tiempo es una grata sorpresa.”