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Información para Padres

Una carta de Christine de Marcellus Vollmer:

Escribí Aprendiendo a Querer pensando en mis siete hijos y pensando en ustedes… ustedes son los profesores más importantes para sus hijos. He querido ayudarlos a enseñarles lo que es más importante en la vida: los valores que ustedes tratan de poner en práctica cada día y que deben haber aprendido de sus propios padres, así como yo los aprendí de los míos. No hay nada nuevo acerca de este programa, nada sorprendente, porque las personas son las mismas en cualquier lugar y en cualquier momento. Lo que fue verdadero y bueno, lo que me llevó a una vida feliz cuando era una niña en California (¡no diré cuando fue eso!) es básicamente lo mismo que para sus hijos donde sea que ellos se encuentren.

Yo debo decir que no hay nada nuevo en mi mensaje, pero hay unas cuantas cosas nuevas en la forma en que he querido presentarlo. Mientras mis hijos crecían y por las experiencias y el tiempo que he vivido -todas nuestras vidas tienen penas y alegrías- quise entender todo acerca de mis hijos y mi familia y quise prepararme contra todas las sorpresas que ellos pudieran presentarme. Con el paso de los años, estaba lista para leer acerca de la biología, de la psicología, de la espiritualidad o de cualquier tema que me llevara a ayudar a mis hijos a ser saludables y felices. Tuve la oportunidad de leer acerca del desarrollo del niño, y aprendí que todo esta conectado con todo: el crecimiento del cuerpo, el impacto de los sentimientos, la profundidad del intelecto, el crecimiento del espíritu.

Me preguntaba a mi misma, ¿Cómo decirle a los jóvenes la verdad sin que suene como sermón? Como ustedes saben, si uno quiere que un niño haga algo, (especialmente los mayores) lo único que uno debe hacer es pedir lo contrario. Esto finalmente me ayudó a darme cuenta que yo podía contarles historias. Es por eso que Aprendiendo a Querer consiste en una historia acerca de amigos que crecen juntos, como sus hijos lo hacen, y esos amigos, con todos sus puntos de vista normales, buenos o malos, poco a poco le abren los ojos a los jóvenes para entender en que consiste la felicidad.

Pero no debemos darle mucho crédito a los niños, reales o ficticios, ¡porque ellos se volverían presumidos y orgullosos! Los adultos también tienen un lugar en nuestro programa. Hay algunos adultos en los libros, y ellos les dan buenos consejos a los personajes jóvenes. ¡Lo más importante es que los profesores de sus hijos lo harán también! Nosotros hemos invitado a los profesores, a sesiones especiales para que ellos aumenten sus habilidades en la enseñanza del curso y ayuden a los jóvenes a hablar acerca de las historias y a hacer preguntas.

Finalmente, todo regresa a ustedes, los padres. Junto con todos sus cuidados y actividades, espero que puedan tener el tiempo para tomar parte en los pequeños ejercicios que cada libro tiene. Estos los mantendrán en la misma página que sus hijos, para conversar, pero sin garantizarlo. En el largo camino como siempre, no hay nada mejor que el optimismo, porque los hijos siempre responden al amor de sus padres.

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Sinceramente,

Christine de Marcellus Vollmer